
El patrimonio arqueológico del Perú vuelve a capturar los ojos del mundo entero. En un esfuerzo coordinado por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, y tras captar la cobertura de cadenas internacionales como National Geographic, se han revelado los asombrosos hallazgos en el sitio arqueológico de T’aqrachullo, ubicado en la provincia de Espinar, Cusco. Este complejo prehispánico, situado de forma imponente sobre una meseta en el cañón del río Apurímac, está reescribiendo los capítulos de la organización política y religiosa del Tahuantinsuyo en las tierras altas del sur andino.
Un trabajo científico que rinde frutos
Las investigaciones y los trabajos de restauración en la zona son un proyecto de largo aliento impulsado de manera oficial por el Estado peruano desde el año 2019. Gracias al trabajo de arqueólogos locales y la comunidad, se ha logrado la puesta en valor y la consolidación de estructuras que permanecieron ocultas y cubiertas por la vegetación durante décadas. A la fecha, las excavaciones e intervenciones científicas han permitido identificar e intervenir alrededor de 600 estructuras arquitectónicas. Entre ellas destacan recintos residenciales de formas rectangulares y circulares, plazas, andenerías, caminos conectados al Qhapaq Ñan, tumbas y zonas dedicadas exclusivamente al culto religioso.
El hallazgo de un “tesoro” de élite
Uno de los descubrimientos más sorprendentes validados dentro de las investigaciones de campo fue el hallazgo de un aproximado de 3,000 lentejuelas metálicas de oro, plata y cobre, las cuales se encontraron cuidadosamente envueltas en cuero de camélido. De acuerdo con los análisis arqueológicos, estos micro-ornamentos de orfebrería datan de inicios del siglo XVI y formaban parte de las indumentarias y vestidos ceremoniales utilizados por la élite imperial del incanato. Este tipo de tesoros descarta que T’aqrachullo haya sido un asentamiento secundario; por el contrario, ratifica su inmenso valor político, militar y sagrado en la región. Especialistas del sector recalcan que el sitio evidencia una rica secuencia ocupacional. Antes de la consolidación incaica, el territorio albergó influencias de culturas preincas como los Wari, Collao y los Canas, convirtiéndose luego en un punto estratégico de control territorial y logístico para el Tahuantinsuyo.
Un nuevo polo de desarrollo turístico para el Cusco
El descubrimiento y la puesta en valor de T’aqrachullo se perfila como una alternativa de primer nivel para diversificar el turismo en la región Cusco, expandiendo el interés de los viajeros hacia el Valle Sur y el circuito de Espinar. El complejo se complementa con majestuosos paisajes naturales como el cañón del Apurímac y formaciones geológicas cercanas como los Tres Cañones de Suykutambo, promoviendo el desarrollo socioeconómico de las comunidades campesinas del entorno a través del turismo cultural comunitario.
¿Cómo llegar a T’aqrachullo?
Para los viajeros que buscan explorar este nuevo bastión histórico, la ruta recomendada parte desde la ciudad de Cusco:
- Tramo 1: Viaje por carretera asfaltada hacia Sicuani (aproximadamente 4 horas).
- Tramo 2: Continuar hacia la ciudad de Espinar (2 horas).
- Tramo 3: Desde Espinar, se realiza un trayecto de unos 45 minutos por una vía afirmada hasta el sector del sitio arqueológico en el distrito de Suykutambo.
